El justo castigo
Dolores y enfermedades varias
tras la śltima noche de los 'sanmateos'
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A.S./LOGROÑO
Todo lo bueno
se acaba, amigos, y cuando ustedes lean estas l’neas,
los pa–uelos (rojo o color vino) volver‡n a los cajones,
las pe–as recoger‡n pancartas e instrumentos y a muchos,
San Mateo les dejar‡ como recuerdo un gripazo, un
fuerte dolor estomacal o cualquier otra enfermedad
de dif’cil curaci—n.
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La excusa
del mal tiempo (tras las fiestas con mejor clima de la śltima
dŽcada, se o’ra mil veces decir: ÇEs que pillŽ fr’oČ) volver‡
a saltar a los comedores de las familias cuando los padres
contemplen las caras blanquecinas, ojerosas y en general,
lamentables, de unos v‡stagos que estuvieron de fiesta,
como media, 56 de las śltimas 168 horas. Y es que el castigo
de la śltima semana ha sido brutal.
Porque
salir ocho d’as seguidos (marca que seguro han alcanzado
muchos logro–eses desde el s‡bado 20 hasta el domingo 28)
no puede dejar indiferente a nuestros cuerpos, a pesar de
que algunos se entrenan por las noches durante todo el a–o
con una dedicaci—n sin par. Todos estos pensamientos, aderezados
con la nostalgia y la morri–a, acud’an a mi cabeza el pasado
viernes, cuando la discoteca 'Aural' estaba a punto de cerrar
y servidor se acababa de tomar el tercer termalg’n de la
noche (siempre con agua, no lo duden). Imag’nense la escena
que hab’a acontecido horas antes: Bar Simpsons, uno de los
m‡s ca–eros y 'jevis' de la ciudad. La camarera se acerca
hasta el lugar de la barra en el que yace un cuerpo cadavŽrico.
ÇChaval, quŽ te pongoČ. Respuesta: ÇAlgo para la gargantaČ.
Sin perder la compostura, nuestra amable hero’na comenta:
ÇTodo lo que tenemos es para la garganta: cubatas, chupitos,
cerveza o calimochoČ. ÇŔY un termalg’n?Č ÇEres el primero
que nos pide esoČ, se sorprende la tabernera, Çpero te lo
ponemosČ. ŔCon agua?Č. ÇS’, por favor, todav’a me respeto
como profesional y como personaČ. Desde estas p‡ginas, an—nima
camarera, muchas gracias.
Tu gesto
me salv— en una noche dram‡tica. Pero volvamos a la discoteca,
ese lugar de encuentro de cr‡pulos nocturnos. Las luces
giratorias, la mśsica estallando en los o’dos, los empujones...
Ácu‡ntos buenos recuerdos van a quedar atr‡s despuŽs de
las fiestas! No quiero deprimirles (ni deprimirme), pero
ma–ana volver‡ la rutina a nuestras vidas y tendremos que
esperar a los 'sanmateos' del a–o que viene para olvidar
nuestras preocupaciones. As’ que, me gustar’a que las śltimas
l’neas de esta secci—n sirvieran como agradecimiento a muchas
personas: a mis amigos, que me han aguantado durante la
śltima semana; a mis compa–eros (y sin embargo, tambiŽn
amigos) del peri—dico, que les han hecho llegar toda la
informaci—n de las fiestas; a mi familia, que me ha cre’do
siempre que les he dicho que llegaba tan tarde a casa porque
estaba trabajando; y a todas las personas que han salido
en las fotos de esta secci—n, exponiŽndose a la chanza pśblica.
Si el se–or PrusŽn quiere, nos vemos aqu’ el a–o que viene.
ÁViva San Mateo!

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