¡Cu‡nto se puede echar de menos
una cama!
La semana de encierros se ha
saldado sin heridos y con mucho aburrimiento
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VÍCTOR
SOTOS/LOGROÑO
No me van
a creer pero es verdad. En Jap—n no se habla de otra
cosa que del nuevo recorrido del encierro de Logro–o.
Bueno, del recorrido, y de David Beckham. SŽ que les
resultar‡ extra–o lo que digo, pero no miento. Incluso
un equipo de periodistas japoneses viaj— a nuestra
ciudad en San Mateo para ver el trazado 'in situ'.
Como mi cursillo CEAC de japonŽs
no dio para mucho (s—lo me sirve pedir 'sake' en los
restaurantes), todav’a no sŽ si Jap—n estaba a favor
de los corredores, del Ayuntamiento o de los toros.
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Pero no
son s—lo los nipones. La expectaci—n es tal en todo el mundo
que equipos de televisi—n de Londres, periodistas alemanes
y plumillas franceses se han desplazado a comprobar si la
polŽmica estaba, o no, justificada. Mientras tanto, los
profesionales de los medios riojanos no hemos demostrado
tanto apasionamiento como nuestros colegas for‡neos. Les
voy a ser sincero. Esta semana me he dado cuenta de todo
lo se puede echar de menos a una cama (vac’a, lamentablemente)
y de que la resaca es un estado vital como cualquier otro
(un poco m‡s molesto, eso s’). Pero volviendo al tema. Ayer
los periodistas londinenses comprobaron c—mo los encierros
se desarrollaban con normalidad, a excepci—n de un monumental
choque entre un toro y un cabestro, desorientados con tantas
vueltas y revueltas (no, el alcalde, no). En las vaquillas
tampoco se dio el espect‡culo prometido. Hubo momentos jocosos,
como el de la vaca que se empe–— en saltar las tablas. Eso
s’, sin ninguna fortuna, ya que su tŽcnica de salto m‡s
se parec’a a la de Torrebruno (con las orejas por delante)
que a la de Javier Sotomayor. Poco m‡s. Un par de brincos
de los mozos, una lidia de espont‡neos que levant— los ‡nimos
de la gente y dos cogidas m‡s espectaculares que dolorosas.
Si esto sigue as’, el a–o que viene salto yo. Aunque sea
de cabestro.
Malestar
entre los corredores y acusaciones contra el PSOE
Los corredores han dado el œltimo desplante de las fiestas.
Ayer, se negaron a votar a la mejor ganader’a de las fiestas,
lo que provoc— el malestar de Eugenio de la Riva. Los mozos
pretenden, con este gesto, desvincularse de un recorrido
que no consideran suyo, aunque participasen en las conversaciones
para elegir el trazado. Hay que recordar que el problema
nace por un informe desfavorable que desaconsejaba la entrada
de los animales al coso, como hab’an previsto corredores
y Ayuntamiento. Las malas noticias tambiŽn se multiplicaron
para el edil de Festejos. Aunque hoy era el d’a propuesto
para simular un encierro sin corredores y ver la reacci—n
de los astados en su entrada por el callej—n, la Direcci—n
General de Pol’tica Interior ha decidido que las medidas
de seguridad eran insuficientes, por lo que la fecha de
este encierro a puerta cerrada se retrasar‡ a octubre. ÇNo
vamos a correr ningœn riesgoÈ, argumentaba De la Riva.
Para evitar
estos riesgos, el pr—ximo mes se instalar‡n arquetas y barreras,
en vez de camiones, como se hab’a previsto en principio.
Debido a la peligrosidad del acto, se requieren una serie
de permisos que el gobierno regional no ha ampliado. Sin
corredores, este amago de encierro servir‡ para calibrar
las reacciones de los toros ante la entrada al callej—n
y su viabilidad para las fiestas de 2004. Pero De la Riva
no habl— s—lo del futuro. TambiŽn tuvo palabras duras para
la oposici—n, a la que acus— de Çir por la espaldaÈ y Çmontar
corrillosÈ con los mozos. ÇEl PSOE est‡ detr‡s de los corredores,
lo que me parece injusto. Me duele mucho que se juegue sucio,
de forma sibilina, y m‡s cuando yo siempre he ido por delanteÈ,
concluy— el concejal.

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