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LÓPEZ
CHAVES SE LLEVÓ LA SÉPTIMA
Juan Cruz Gastón
Se cerró la
feria taurina matea con la corrida de los
herederos de Cebada Gago, impecables de presencia,
mansos en varas y enrazados en banderillas
y en el último tercio. Corrida para
toreros machos. Uno entiende el por qué
los llamados toreros figuras no quieren ni
oir mentar a los cebadagagos. Sencillamente
porque no les dejan pensar, porque desbordan
la lógica del torero figura hecho para
otras guerras desde la retaguardia de la casta.
aturalmente que ante
la disyuntiva de enfrentarse a toros encastados,
de los que no permiten les hagan las cosas
mal, con los que hay que pelearse, dominarlos,
someterlos y después torearlos, prefieren
–los toreros también son humanos–
esos toros de media arrancada docilona, de
los que no mueven una oreja, esos toros llamados,
mal llamados, comerciales, borregos sin casta,
de los que topan en lugar de comerse los engaños,
de los que van teledirigidos, más que
por el mando de los toreros, por propia inercia.
Lo curioso es que cuando en una feria normal
se anuncian toros como los de ayer en Logroño,
los tendidos se ven medio vacíos, porque
no debemos olvidar que al gran público
le gusta ese espectáculo en el que
están anunciados aquellos toreros que
por unas u otras causas, les suenan, ya sea
por las revistas de colorines, predominando
el rosa, ya sea porque extrataurinamente han
alcanzado alguna fama.
Sin aburrimiento
Ayer el público tomó claro partido
por los toros, cinco fueron aplaudidos en
el arrastre, incluso el primero, que tenía
intenciones asesinas. Dos, con ovaciones fuertes
en el arrastre, segundo y quinto de la tarde.
Había en el ruedo, entre los profesionales,
psicosis de toro, merecida por otra parte,
porque ayer, en la Ribera, salieron seis toros
con toda la barba y eso impresiona hasta en
los tendidos. No se perdonó que los
picadores pisaran la raya, que les taparan
la salida a los toros. Decididamente el público
tomo partido por el toro. Tres de las faenas
fueron musicadas y aplaudida, con justicia,
la banda de música dirigida por maestro
Ricardo. Lo que podemos asegurar sin temor
a equivocarnos es que ayer nadie se aburrió
en la plaza.
‘El Fundi’
tuvo un primer toro de aviesas intenciones,
capaz de matar una mosca al vuelo. En banderillas
se venía como una locomotora, dando
espectáculo. Fue toro infaenable aunque
reviviera ‘El Guerra’. Su segundo
embestía un tanto descompuesto en la
media distancia.O no lo entendió o
no quiso entenderlo, el caso es que perdió
los papeles y lo poco que tenía no
se lo sacó el madrileño. Debutaba
en Logroño el salmantino David López
Chaves, que salió decido a triunfar.
Recibió a su primero con una larga
en el tercio, capoteando a la verónica
con decisión. Quitó por chicuelinas,
brindando la muerte al público. Emoción
en el trasteo de muleta con doblones iniciales,
como en los naturales que le siguieron y derechazos
de buen trazo. valiente y entregado. Se le
podrán poner pegas a la calidad de
la faena, pero la oreja la mereció
después de dar una estocada delantera.
Muy bien el salmantino, que no tuvo la misma
suerte en su segundo, un toro de violentas
arrancadas que las aguantó con decisión
y valor. Mató mal de estocada a un
tiempo necesitando cinco descabellos. Aviso.
Me sorprendió que no recibiera , al
menos , palmas a su entrega y valor.
Javier Valverde, sustituyó
a Serafín Marín. En su primero,
encastado y con recorrido, blando de manos,
estuvo decidido pero sin estar a la altura
del toro. Su segundo, manso de libro, poco
picado, presentó problemas que no supo
resolver el torero de Salamanca.
Sexta y última
de feria
Toros: De herederos
de Cebada Gago, impecables de presentación.
Mansos en varas, enrazados en los tercios
restantes. Primero peligroso, segundo enrazado
en bueno, tercero encastado, cuarto de poco
lucimiento, quinto y sexto violentos.
Fundi: Silencio y silencio.
López Chaves: Oreja y silencio.
Javier Valverde: Saludos y silencio.
Plaza: Más de media entrada en tarde
fresquita. Presidió Antonio González.
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