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El
actor agradece su pasado de televisión.
/DÍAZ URIEL |
El actor Josema
Yuste, ex Martes y Trece, llega al Teatro
Bretón logroñés para
presentar 'Nadie es perfecto', una comedia
«para dejarse seducir».
MARTÍN SCHMITT.
Con 'Martes y Trece' alcanzó la fama
en televisión, aunque siempre fue el
gracioso de la clase. Después de hacer
cine, la pequeña pantalla y teatro,
afirma que este género pone al actor
los pies en la tierra. Se llama Josema Yuste
y se encuentra en Logroño, en donde
hoy nos presentará la última
función de 'Nadie es perfecto', una
comedia «sencilla y para dejarse seducir
por ella».
'Nadie es perfecto'. ¿La perfecta
comedia para disfrutar en este San Mateo 2004?
Es una comedia de corte clásico,
sencilla en su planteamiento y argumento,
y muy bien escrita por Simon William. En esta
comedia se pretende simplemente entretener
durante dos horas a la gente, para que se
divierta y se ría. No pretendemos más
que eso porque no es una comedia de autor
ni es un texto donde vas a encontrar todo
el sentido sobre la vida social. No. Es una
comedia plana, sencilla y que consigue con
creces su objetivo, que es entretener y divertir.
Es una comedia de enredo, con muchos
tramas distintos.
Sí, de mucho enredo, aunque es
una comedia que el público sigue muy
fácil. Son cuatro personajes generacionales
: la niña rebelde; el abuelo, que es
el personaje 'bombón' de la función;
la mujer ejecutiva, un personaje que puede
ser querido u odiado; y el hombre separado
que sigue enamorado de su mujer a pesar de
cultivar una misoginia patológica,
o una timidez enfermiza y se ve forzado a
cambiar de sexo.
¿Cuesta más hacer reír
que llorar?
Sin lugar a duda, no te quepa la menor
duda, y sé muy bien de lo que hablo.
Es mucho más complejo, energéticamente
hablando arrancar una carcajada que una lágrima.
Será más fácil
si os lleváis todos bien.
Lógicamente es mucho más
fluido (en tono irónico). Somos muy
normales dentro del mundo del espectáculo
y tratamos de pasarlo muy bien trabajando.
Y, además, aunque suene un poco pedante,
somos cuatro personas inteligentes.
Usted ha hecho cine, televisión
y teatro. ¿Qué tiene este último
género sobre el resto que los actores
adoran?
Es fundamental para el actor. Es básico
y es donde uno se mide, se ve, se siente.
Si te has creído en algún momento
que estabas en algún lugar arriba,
te baja. Te pone en tu plano. Pienso que todos
los actores deberían hacer teatro de
vez en cuando. Es muy importante. La televisión
y el cine son más fríos.
¿Era usted el humorista de la
clase?
Sí, era el chaval que hacía
reír a sus compañeros.
¿Era su forma de integrarse?
Era más bien tímido de
pequeño, entonces era mi forma de destaparme,
de dar ese paso más adelante que el
resto. En realidad, me salía natural.
¿Es un aliciente o una carga
ser llamado siempre el ex Martes y Trece?
No es una carga en absoluto. Creo que
más que un aliciente, es algo que yo
debe agradecer porque gracias a todo ese pasado
hoy sigo en el mercado laboral, se me abren
ciertas puertas, la gente me recuerda con
cariño e incluso va a verme al teatro
para ver lo que hago ahora. Creo que lejos
de ser una losa, por lo menos para mí
no lo es, es una ayuda, y espero que dure
mucho tiempo. No sólo no reniego de
mi pasado, sino que estoy absolutamente orgulloso
de lo que he hecho.
¿De qué se ríe
un humorista como usted?
Le he tratado de quitar hierro a las
cosas; no tanto de reírme de ellas,
sino de desdramatizarlas.
¿Qué recuerdos tiene del
público logroñés?
Muy bueno, muy de verdad y auténtico.
El público logroñés te
aplaude si lo siente, sino no lo hace. Es
un público muy sincero, amén
de otras cosas, ya que se trata de una ciudad
muy viva y muy de la calle.
¿Se metería usted en la
casa de Gran Hermano?
¡No, jamás! Jamás
con 'J' de nunca.
¿Por qué razón?
Porque desprecio profundamente (y respetuosamente)
algunos formatos televisivos, y además,
yo me moriría, me suicidaría,
me tiraría por la ventana.
Vamos, no duraría ni dos minutos.
Ni uno. Soy muy nervioso, soy culo de
mal asiento y necesito oxígeno.
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