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Calahorra –una de las ciudades más taurinas
de La Rioja y un auténtico vivero de toreros:
cuatro matadores y tres rejoneadores– vuelve a
darse la mano con la fiesta de los toros a través
de una feria repleta de atractivos tanto para los aficionados
más proclives a la pureza como para el espectador
ocasional que acude a la plaza cuando se trata de la
fiesta grande de la ciudad. Este año el abono
viene marcado por un giro torista, es decir, por la
presencia en el coso de La Planilla de dos ganaderías
encastadas y bravas que se alejan mucho de la comercialidad
que asola la mayor parte de los carteles veraniegos.
Dos hierros, dos. Los de Adolfo Martín y Dolores
Aguirre componen por sí solos un excelente reclamo
para los amantes del toro bravo, de su fiereza indómita,
de su increíble instinto y también de
su belleza. Además, la presencia de Pablo Hermoso
de Mendoza, el gran as del toreo a caballo, en franca
competencia con Sergio Domínguez, el torero con
mejor currículo de todos los que en La Rioja
han sido, convierten al espectáculo de los rejones
en una de esas tardes de referencia de cada temporada.
Pero hay más, porque viene Esplá, que
lleva 30 años en el escalafón y regresa
Ciordia a la plaza de su doctorado. También hay
espacio para los toreros mediáticos (Jesulín
y El Cordobés) y muchos deseos de ver al renovado
César Jiménez. Un gran cartel..
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