ARNEDO / LOGROÑO / CALAHORRA

LOGROÑO
MUCHAS LUCES
DEL 21 AL 26 DE SEPTIEMBRE

El rito y la magia. El toro y el torero. La fiesta brilla fulgurante con el aleteo de los alamares. Es el traje de luces; uno de los elementos más brillantes de la fiesta. /L.R.


Un elemento fundamental

La evolución del traje de luces desde la pubicación de ‘La Cartilla’ (aprox. 1730 y considerado como el primer tratado sobre toreo a caballo) hasta nuestros días ha sido considerable, si bien en los dos últimos siglos la variación ha sido mínima. Tan sólo ha cambiado la ornamentación. Del coleto y calzón de ante que se utilizaba en el siglo XVIII y un correón ancho de cuero para proteger el vientre (vestido por el rondeño Francisco Romero), se ha pasado al vestido de luces actual, de seda, con bordados en oro y plata. A principio del XVIII no había ninguna norma establecida en la vestimenta de los ‘toreadores’.

Sería la Real Maestranza de Caballería de Sevilla la que decide ‘uniformar’ los vestidos: «Casaquilla grana con botones de plata; calzones guarnecidos de un galón y espiguetillas de plata; medias encarnadas, todo de seda. Resumen, en el norte cuero y tafetán en el sur». ‘Costillares’ (1748-1800) solicitó a la Maestranza el uso del galón de plata para los toreros de a pie para igualar a los montados.

Paquiro’ fue el que estableció la subordinación del picador al matador, entonces la seda había suplantado definitivamente al cuero. Cuanto más categoría tenía el torero, más ostentación del preciado metal lucía en su traje. También sería ‘Paquiro’ el que estableció definitivamente la montera como sustituta de los sombreros de picos, que se utilizan ahora sólamente en las corridas ‘Goyescas’. La coleta, implantada a mediados del siglo XVIII, la suprimió Juan Belmonte, pero ‘Joselito’ se la llevó a la tumba.

A mediados del siglo XIX se empieza a utilizar la camisola blanca con bordados o chorreras y la corbata, que venía de los uniformes militares. ‘Paquiro’ implantó de manera continuada el uso de la corbata o pañoleta, así como la faja que sustituyó al cinturón ancho de cuero, que se atribuye a ‘Costillares’.

Toda la evolución de la vestimenta de torear viene de mediados del siglo XIX y a ‘Paquiro’ se le atribuye el uso de la implantación del chaleco de seda bordado en oro.
La chaquetilla es la que sustityó al coleto y a la casaca, quedando como la actual, rígida y con hombreras profusamente adornadas, así como los alamares.