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Logroño al fondo, Mary Welsh se explica.
Atentos atienden Ernest Hemingway, Antonio Ordóñez
y el afamado doctor Tamames. |
Con Antonio Ordóñez Ernest
Hemingway mantuvo una amistad mucho más serena
que con Cayetano: «Eres mejor torero que tu padre»,
le dijo. Quizás en el viejo escritor se habían
apagado muchos de sus fuegos vitales de antaño
y se estableció entre ellos, como señala
el biógrafo del diestro, Antonio Abad Ojuel,
una «pintoresca sociedad repleta de connotaciones
paterno–filiales. Antonio, años adelante,
habría de llamarle papá Ernesto y pactó
con él una fantástica asociación
en la que uno se ocupaba de la literatura y el otro
de los toros». Hemingway tras las corridas de
Logroño fue a Zaragoza a disfrutar de El Pilar,
no sin antes confesar a Esteban Chapresto que el público
riojano estaba muy enterado y dejaba picar los toros
como es preciso en el toreo moderno y «sin dar
coba ni dejársela dar».
50 años de Hemingway en Logroño
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