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| EL
MITO: Para los españoles de la posguerra,
Manolete se convirtió en un mito, en la parábola
del héroe capaz de todo. |
Manuel Rodríguez ‘Manolete’
se convirtió casi desde el mismo momento de su
muerte en un torero de leyenda. Había sido un
mito que emergió de la fatalidad de la Guerra
Civil para convertirse en los duros años del
primer franquismo en la única válvula
de escape de una sociedad lastrada por todas las penalidades
del desastre de una contienda fraticida. Manolete nació
en Córdoba en 1917 en el seno de una familia
muy taurina. Su padre, torero también, murió
cuando tenía cinco años. En 1933 toreó
por vez primera vestido de luces y la Guerra Civil se
tragó sus años de novillero. Tomó
la alternativa de manos de ‘Chicuelo ’en
julio de 1939, curiosamente torero al que Federico Alcázar
bautizó como el autor de la primera faena moderna,
la que labró en Madrid al famoso toro ‘Corchaíto’.
En 1940 Manolete sumó 40 corridas, cuatro de
ellas en Las Ventas, donde triunfó al igual que
en Bilbao, Sevilla o San Sebastián. Al año
siguiente ya se encarama a lo más alto de la
tauromaquia, llega a las 43 corridas y obtiene tres
sonados éxitos en Las Ventas. Los tratadistas
aseguran que el 6 de julio, en el último capítulo
de la corrida la Prensa, dibujó la faena más
perfecta de su historia. El toro se llamó Ratón
y era un sobrero llamado ‘Ratón’,
de la ganadería portuguesa de Pinto Barreiros.
Cuenta la leyenda que lo bautizaron así los empleados
de la plaza porque su nombre auténtico era ‘Centella’.
En 1945 llegó a las 71 corridas, se fracturó
la clavícula en Alicante y se presentó
en México el nueve de diciembre. Alternó
con Silverio Pérez y Eduardo Solórzano,
causó sensación y aunque recibió
una cornada y no pudo estoquear nada más que
un astado, su faena fue tratada como histórica.
También se presentó en Colombia, Perú
y Venezuela. En 1946 paró en seco su carrera
y sólo toreó una tarde, en Madrid, con
Antonio Bienvenida y Dominguín. Volvió
a América y siguió toreando en México
y Perú. Su última temporada empezó
muy tarde y el público lo esperaba de uñas
en todas las plazas. El 16 de julio realizó su
último paseo en Las Ventas y resultó cogido
por un toro de Bohórquez en la pierna. La temporada
fue, a pesar de sus detractores, sensacional. Sus mayores
triunfos llegaron en Madrid, Pamplona, La Línea,
Valdepeñas, Santander, San Sebastián o
Gijón. Todo se truncaría el 28 de agosto
de 1947 en Linares.
Manolete fue un visionario en el toreo porque aportó
quietud y una colocación inverosímil hasta
el momento; además, ligaba los muletazos sin
solución de continuidad y sin adelantar la muleta.
El toro de aquellos años se venía sin
apenas citarlo. Fue una singular catarsis que volvía
locos a los espectadores por su tremendo valor y porque
era capaz de hacer la misma faena a todos los astados.
Impuso su tauromaquia y su estilo y nadie como él
aglutinó en una figura todas las exigencias del
público. En México y América causó
sensación y ciudades como México D.F.
construyeron su plaza para verle a él.
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PELÍCULA:
En Navidad se estrenará la película
de Brody y Penélope Cruz sobre Manolete.
Pero años antes, hasta Abel Gance utilizó
al ‘Monstruo’ como actor. Lo pintaron
genios como Zuloaga y se han escrito sobre él
infinidad de libros y reportajes. |
CENSURA: Esta foto fue totalmente censurada por
la prensa franquista. Manolete tan sólo paseaba
con su novia y la hermana de Lupe Sino. |
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COGIDA:
Esta increíble foto de Cano refleja todo
el dramatismo de la cogida. El torero fue operado
dos veces y recibió cinco transfusiones.
La última le causó la muerte pasadas
las cinco de la madrugada. Murió con 30
años y su leyenda no pararía de
crecer. |
UNIVERSAL: Manolete tuvo admiradores de la talla
de Cary Grant o Cantinfas. Su fama se extendió
por todo el globo. |
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