No se como empezar. Tengo un sentimiento de impotencia y tristeza que no sabría describir. Un año y medio luchando contra la negligencia de una madre (biológica, sin ejercer), el abandono de un menor con sus abuelos, y me encuentro con una vista que no sirve para nada, y una sentencia desestimatoria dos días después de la vista, sentencia que su Señoría tenía decidida antes de entrar en el juzgado, en base a un pseudo informe del negligente 'equipo' psicosocial, que no sabe ni leer ni redactar.
Todo empezó hace dos años. La madre de mi hija decidió marcharse fuera de Logroño a trabajar, concretamente a San Sebastián, con el handicap de que no podía desplazarse diariamente a Logroño. Todo ello precedido de un período de formación de tres meses durante el cual vio a la niña en dos ocasiones. Como agravante otra hija, de otro hombre, pero sin apellidos paternos. Ambas pasaron a ser cuidadas, educadas, etc. diariamente por la abuela. Lo típico, situación desbordante, buenas intenciones por parte mía y de la abuela para solucionar la situación, pero el egoísmo, el no pensar en nadie más que ella de la madre de mi hija hace que la situación termine con una demanda de modificación de medidas definitivas por parte de mi abogada. Año y medio de espera, movimientos para cubrirse la espalda de cara a la justicia por parte de ésta mujer, un informe del equipo psicosocial basado en mentiras que no sólo se cree, sino que ratifica y menciona entrecomillado sin dar pie a que se trata de lo que declara la demandada y su entorno, y por último, lo más bochornoso, una vista en la que el juez bosteza y los testigos llamados a declarar mienten descaradamente y queda en evidencia. Una comedia. La situación no ha variado mucho. Varió como consecuencia de la demanda (eso que se llevó mi hija por delante, ver a su madre tres veces entre semana), pero en dos meses va a volver a ser la inicial, la madre en San Sebastián de lunes a viernes y la niña con la abuela. Resultado de la vista: no se aprecia negligencia en la madre ni cambios sustanciales que recomienden un cambio de custodia. Además, la existencia de una hermana de la niña dificulta el cambio porque su separación no es conveniente. Resultado real: Dos niñas huérfanas, hermanas sí, pero huérfanas. Por la parte que me toca una niña con dos padres en régimen de visitas, increíble. Pues es así, que le vamos a hacer, tragar. Tragar con el bienestar de mi hija (no dudo que su abuela no cubra sus necesidades básicas), pero que hay del amor de los padres... No se si esto sirve de más que un pequeño llanto o desahogo, pero he sentido la necesidad de hacerlo. Me gustaría que estos temas los empezara a tratar el recién estrenado Ministerio de Igualdad, sería conveniente. Yo por mi parte seguiré adelante, siempre estaré cuando mi hija me necesite, seguiré compartiendo con ella esa semana en la que nos repartimos todo el amor del mes, seguiré pensando en cómo le voy a explicar todo cuando pueda razonar (ahora tiene casi 6 años), por qué vivía con su abuela y por qué no estaba diariamente con sus padres. Seguiré mordiéndome la lengua (no sea que me denuncien por acoso), cuando mi hija me dice que las dejan solas en casa (5 y 2 años) para ir a por tabaco o leche (no hay negligencia), etc....( no quiero entrar en pormenores, o pormayores, según se mire, hay muchos). Igualdad... ¿de género? De género tonto diría yo. Gracias.














































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