Señas de identidad del vino 
    VINO JOVEN 
      
    Este vino está en su primer o segundo año de vida por lo que todavía conserva sus características más primarias, como son el  frescor y sabor y aromas afrutados y vegetales. Los tintos jóvenes tienen un intenso color violáceo, sin apenas gradación. Normalmente son ligeramente astringentes y tras su percepción mantienen un final limpio y placentero, no demasiado persistente. La contraetiqueta expedida por el Consejo Regulador de la DOC Rioja es de tono verde claro. 
     

     
    CRIANZA 
      
    El crianza es un vino que como mínimo está en su tercer año de envejecimiento y, al menos, ha pasado doce meses en barrica. Su color difiere ligeramente del vino joven. El interior es de color rojo ?todavía ligeramente morado? y el halo es de color rojo intenso. Los sabores y aromas primarios van desapareciendo y comienzan a desarrollar el bouquet. En el caso de los vinos blancos, el tiempo de paso en la madera es únicamente de seis meses. La etiqueta de es tono rojizo. 
     


     
    RESERVA 
      
    Se trata de vinos seleccionados por sus buenas características, entre las mejores añadas. Han pasado un periodo de envejecimiento de tres años, como mínimo. Al menos, uno de ellos se ha madurado en las barricas de roble. Su carácter es más suave y armónico y su colorido tiende hacia tonos teja. Para los caldos blancos, el periodo de envejecimiento se reduce a dos años, de los cuales han cubierto ?al menos? seis meses en barrica. La contraetiqueta es de color marrón. 
     


     
    GRAN RESERVA 
      
    Corresponden a los mejores vinos de añadas excepcionales. Cuando adquieren el rango de gran reserva llevan ya un mínimo de dos años de envejecimiento en barrica y otros tres en botella. Tienen color castaño, especialmente en el borde. Se descubren en él sabores propios del bouquet (especias, madera, ahumado y tostados). En los blancos, el periodo de envejecimiento es de cuatro años, con un periodo de seis meses en barrica. La contraetiqueta es de color marrón. 
     

     
    No es subzona 
    todo lo que reluce 
     
     
    El interés del Gobierno vasco por desarrollar la subzona alavesa ha convertido estos vinos en una posibilidad de acceso a las ayudas de promoción de la Comunidad vecina. Una tarta apetecible para las bodegas, además de para los cosecheros, aunque, como demuestra el balance de movimientos de uva y vino en la Denominación, no es oro todo lo que reluce. 
    El vino de subzona es aquel que está hecho al cien por cien con uvas de la mención geográfica. Es decir, el vino elaborado por bodegas que mezclan uvas de toda la Denominación no entraría dentro de esa categoría. Desde hace años, los cosecheros alaveses vienen desarrollando el vino de subzona (actualmente sólo el 54 por ciento de los vinos que se elaboran en esa comarca son realmente de subzona), pero, tras la nueva interpretación reglamentaria que permite a las bodegas que trabajan con uvas de toda la Denominación hacer también estos vinos, pueden cobrar un impulso importante. 
    De todas formas, conocido es que los vinos de Rioja Alavesa, para lograr un envejecimiento equilibrado necesitan uvas de Rioja Alta y de Rioja Baja (al igual que estás dos últimas comarcas utilizan también producciones de la primera). Así lo demuestra el balance de movimientos (cuadro). 
    Los movimientos se producen tanto en uva como en vino. Respecto a la materia prima, La Rioja Alavesa es la comarca que más uva y vino importa (en términos relativos) de las otras dos subzonas: La producción propia es de 81 millones de kilos, pero la elaboración final ?restando salidas (8,19 millones) y sumando entradas (28,2 millones)? alcanza los 101 millones de kilos de uva. Así, la producción de subzona es del 74 por ciento, mientras que el resto es de importación. 
    En cuanto al movimiento de vinos, sólo el 54,3 por ciento de los vinos elaborados en Rioja Alavesa son realmente de subzona (el porcentaje más bajo de las tres), ya que el resto se hace con vino de las tres subzonas (19 millones de litros alaveses, 18 de Rioja Alta y 8,6 de Rioja Baja), normalmente la mayoría de los vinos criados. 
    La subzona de Rioja Baja es la que hace vinos más puros (el 78,24 por ciento del total), al igual que también es la comarca que menos uva importa de las otras dos (el 96,4 por ciento es propia). La Rioja Alta ocupa el lugar intermedio, con el 57,9 por ciento de vinos de subzona, y con el 78,7 por ciento de uva autóctona. En valores absolutos, Rioja Baja elabora 69,8 millones de litros, de los que 56,6 proceden de la misma subzona, 4,22 de Rioja Alavesa y 8,94 de Rioja Alta. En cuanto a esta última, importa 20 millones de litros de Rioja Alavesa y 27 millones de Rioja Alta, con una producción propia de 130 millones de litros. 
     


     
    Los nuevos subzonas, en el mercado 
     
     
    Los nuevos vinos de subzona de Rioja Alavesa, aquellos que pueden ser elaborados en bodegas donde también se producen vinos que utilizan uvas de toda la Denominación, pueden encontrarse en el mercado desde este mes, coincidiendo su salida con las nuevas producciones jóvenes de la última vendimia. 
    La autorización, que supone ejecutar una interpretación del Reglamento de la Denominación, contraria a la que se venía aplicando hasta ahora, por mandato del Ministerio, fue ratificada en el último pleno del Consejo Regulador, en el que se aprobaron los controles y los indicativos que distinguirán los vinos de la subzona de Rioja Alavesa. 
    En este sentido, los controles serán similares a los actuales del conjunto de la Denominación. Es decir, por un lado, tras comunicarse previamente la intención de elaborar vino de subzona, los técnicos del Consejo controlarán la procedencia de la uva (debe ser 100 por 100 de la mención geográfica indicada). También se rellenarán las tradicionales fichas de movimientos, mientras que los vinos criados mantendrán el contraetiquetado actual, con numeración controlada. Los controles físicos se llevarán a cabo mediante aforos tradicionales y de muestreo del producto terminado antes de su comercialización. 
    Respecto al indicativo, la mención de la subzona (Vino de Rioja Alavesa) figurará en la etiqueta con caracteres menores a los de la Denominación de Origen Rioja. Las cápsulas de las botellas reproducirán el logotipo de la Asociación de Promoción para La Rioja Alavesa (Apra), pero sólo en aquellas producciones que realmente sean de subzona. Es decir, no todas las botellas de las bodegas de Rioja Alavesa llevarán una cápsula propia. 
     
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