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Los "nuevos
reyes" (sigue)

Algunos escritores han llegado incluso a hacer declaraciones
que afirman de una forma global, pero sin documentación,
que los vinos de las bodegas clásicas de Rioja, los mismos
que han tenido tanto éxito en la subasta de Christie´s,
son "tristes", "desvaídos", "cansados",
"oxidados", "completamente sucios", "viciados
por el deterioro bacterial" y "las víctimas
de prácticas vinícolas del Viejo Mundo, que a veces
son también de mala calidad". Hubo uno que incluso
afirmó que los vinos clásicos de Rioja eran "descaradamente
oxidados".
Las críticas más duras hacia los vinos clásicos
de Rioja suelen culpar lo que muchos críticos creen equivocadamente
sobre las prácticas de crianza en roble tradicionales
de la zona. Por ejemplo, la idea de que todas las bodegas clásicas
envejecen sus vinos en roble viejo y mohoso es absurda. La mayoría
de las bodegas de Rioja envejecen sus vinos solamente en barricas
de uno o dos años, sobre todo en roble americano, del
cual aproximadamente un 10-20% de roble nuevo se introduce cada
año para complementar las barricas más viejas las
cuales, en la mayoría de los casos, se venden después
de unos pocos años o se renuevan periódicamente
en el taller de tonelería propio de la bodega. El solo
hecho de que algunas de la bodegas tradicionales de Rioja lleven
un siglo o más produciendo vino no significa que hayan
dejado de mantenerse al día en cuanto a prácticas
y técnicas vinícolas. De hecho, algunas cuentan
con las instalaciones más modernas de España.
A la hora de comparar las técnicas de envejecimiento de
Burdeos, Borgoña o California, donde los vinos se envejecen
en roble francés al 100%, ahí también en
barricas de un año o dos, ¿cómo se puede
considerar que los vinos clásicos de Rioja tengan demasiado
roble? Aunque varía de bodega en bodega, las clásicas
de Rioja sólo ponen sus vinos en el mercado después
de guardarlos en botella en condiciones óptimas de bodega,
envejeciéndolos así a propio coste hasta que estén
en su punto para beber, mientras que en otras zonas los vinos
se ponen en el mercado en cuanto las normas lo permiten, lo cual
deja al consumidor el riesgo de envejecer el vino hasta su punto
óptimo para beber. Es sencillamente imposible que una
empresa recién fundada iguale las viejas y dignas cualidades
de los vinos tradicionales de Rioja, cuyos reservas y gran reservas
van desde los años ochenta hasta 1996.
Aunque no estoy de acuerdo con los que declaran que cada enólogo
nuevo es un fenómeno en potencia, siempre he sido entre
los primeros en reconocer que muchas de las bodegas nuevas en
España prometen. Fui el primer escritor americano en explorar
en profundidad Priorato, Ribera de Duero y, hace menos tiempo,
Navarra para llevar el potencial de calidad de las bodegas y
enólogos en estas zonas a la atención de los lectores
de The Wine News, The Wine Enthusiast, The International Wine
Cellar de Stephen Tanzer y muchas otras publicaciones en los
Estados Unidos. Subrayo la palabra "potencial" porque
ahora mismo muchas de estas empresas nuevas carecen de un elemento
clave que tienen las bodegas clásicas de Rioja más
respetadas: un historial largo en la producción de vino
excelente que envejece bien en grandes cantidades y a precios
razonables. Otro hecho significativo es que, en contraste con
las bodegas históricas de Rioja con el objetivo de calidad,
las bodegas españolas nuevas, por lo general, no tienen
existencias significativas de reservas y gran reservas más
viejos y de buenas añadas, así que el comprador
no puede saber cómo van a envejecer. En mi opinión,
es mucho pagar de 50 dólares a 250 dólares la botella
para vinos sin comprobación y que posiblemente no duren
cinco años.
En Ribera de Duero, por ejemplo, sólo un puñado
de bodegas como Vega Sicilia, Alejandro Fernández Pesquera
y Viña Pedrosa (Hermanos Pérez Pascuas) han conseguido
algún tipo de historial a largo plazo en la elaboración
de vinos que envejecen bien. La mayoría de los vinos de
Ribera de Duero que están en el mercado son de bodegas
fundadas durante la última década, durante la cual
el estilo "bomba de fruta", con mucho roble nuevo,
se puso de moda. Muchas de las reservas de 1991 han llegado a
su punto ya; otros han perdido mucho. Los vinos de Ribera de
Duero, Priorato, la mayoría de los vinos nuevos de Rioja
y, de hecho, muchos vinos de Francia, Italia y California se
están elaborando utilizando un estilo, normalmente por
la instigación y a menudo la insistencia de los importadores
y distribuidores norteamericanos, que se ha diseñado específicamente
para conseguir un resultado: la buena puntuación de los
críticos que parecen pasar mucho más tiempo evaluando
catas pequeñas de vino de todos los tipos que bebiendo
vino en las comidas.
Me doy cuenta de que todo lo que Ribera de Duero ha conseguido
durante las últimas dos décadas ha sido partir
de una zona desconocida que tenía, sobre todo, bodegas
cooperativas y llegar a ser un buen productor de vinos tintos
modernos y de buena calidad. He alabado también algunos
de los mejores vinos de Priorato, pero es absurdo afirmar como
han hecho varias publicaciones hace poco, incluyendo The Wine
Spectator y, recientemente, una de las tiendas principales de
vino en Norteamérica que Ribera de Duero es la zona
vinícola más importante de España, o que
un solo productor pequeño de Priorato está elaborando
el mejor tinto de España. Además, estos escritores
se sienten obligados a denigrar el Rioja a la vez que hacen estas
declaraciones tan escandalosas y sin pruebas.
Sigue--->
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