EL MODELO DE
LA DOC, A DEBATE



ENTREVISTA A
JAVIER ERRO



75 AÑOS DEL
CONSEJO



EL MERCADO
DEL RIOJA



VINOS DEL
NUEVO MUNDO



LA VENDIMIA


LA OPINIÓN DE
GERRY DAWES



ARQUITECTURA


LOS
GUARDAVIÑAS



LOS CALADOS

EL VINO, SÍMBOLO
ANCESTRAL

VITICULTURA
ECOLÓGICA

LAS RECETAS





CRÉDITOS


Los vigías de la filoxera (sigue)

Con aquella hecatombe, a los comerciantes franceses no les quedó más remedio que comprar vino en otras regiones para poder seguir abasteciendo a sus clientes. En este sentido, algunos autores afirman que el oidium ­una podredumbre de la vid­ hizo estragos en los campos galos desde 1847 y como necesitaban vino para la Exposición Universal de París, los primeros compradores y elaboradores de vino del otro lado de los Pirineos llegaron a Alfaro, Logroño y Haro. Estos mismos autores señalan que su procedencia no era de Burdeos, sino de Montpellier y Bruselas.
Primero se fijaron en La Rioja para adquirir en vinos de alta graduación y después compraron terrenos para elaborar ellos mismos vino con técnicas propias, al principio en Alfaro y más tarde en la zona de Haro y Briones.
Sea como fuere, los denominados "negotiants" pusieron sus ojos en La Rioja para comprar todo el vino que pudiera producir, lo que significó un gran beneficio, momentáneo, para los productores de nuestra región, a expensas de la simpar desgracia francesa.
De hecho, en las tres últimas décadas del siglo XIX nacen y se consolidan las grandes bodegas históricas riojanas: se duplicó la superficie plantada de viñas (lo que ahora se denomina como masa vegetal) y se desfondaron de rocas muchas tierras, hasta aquel momento baldías.
Precisamente con las piedras que se iban amontonando en los linderos de las fincas se construyeron muchos de los guardaviñas, con el doble objetivo de vigilar los viñedos y su utilización como refugio ante las inclemencias del tiempo.
La localización de los guardaviñas en La Rioja coincide con exactitud con la mapa de la distribución de la viña. La mayoría están en La Rioja Alta y no es casualidad que localidades de enorme tradición vitivinícola como Ábalos, Briones, San Asensio y San Vicente de la Sonsierra concentren casi la mitad del censo de los chozos documentados.

Ventanas: Más de la mitad de los guardaviñas poseen ventanas; lo más habitual es que sean tres, orientadas hacia los puntos cardinales que no coincidan con la orientación del acceso al refugio, que en la mayoría de las ocasiones se orienta hacia el mediodía. La tipología de la ventana suele ser la de tronera, estrecha hacia afuera y más abierta en el interior del edificio.

Corralizas: Algunos guardaviñas poseen corralizas como refugio y descanso de las caballerías. Por eso se observan en muchas paredes argollas empotradas para atar a estos animales.

Asientos: Para facilitar el descanso de los labradores, muchos guardaviñas cuentan en su interior con un banco corrido y construido con enormes e irregulares sillares de piedra. Además, en algún guardaviñas se erigen contrafuertes para reforzar la estructura del edificio.
En algunos casos, la tradicional planta circular desaparece para dar paso a los de planta cuadrangular o rectangular, que abundan en la parte oriental de la Sonsierra. Muchos se realizaron en mampostería, y pocas en sillarejo y sillería, concretamente algunos de la zona oeste. En la zona oriental, el uso del sillar se redujo a la puerta, los esquinazos y los contrafuertes.


LOS GUARDAVIÑAS
 

Rodezno
 

Lagunilla de Jubera
 

El Villar de Arnedo
 

San Vicente de la Sonsierra
 

Quel
 

Fuenmayor