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El nuevo entorno vitivinícola,
con el desarrollo real y legislativo de otras zonas en España
y la pujanza del nuevo mundo, ha llevado al 'Rioja' a plantearse
un cambio de modelo o la revisión del actual
El
Riojabusca sastre
LA insuficiente
oferta de vino de los dos últimos años para satisfacer
la demanda ha devuelto al sector a una situación de desequilibrio
olvidada desde primeros años de los noventa. El encarecimiento
del precio en origen elevó el precio de la botella, y
el Rioja, hoy por hoy, ha dejado de ser competitivo en los mercados
tras tocar techo en 1998 con 220 millones de litros vendidos,
este año se cerrará con no más de 160 millones.
Pero lo peor de aquellos "polvos" no han sido estos
"lodos", sino el sobreaumento de producción
a costa de exprimir los rendimientos y, por tanto, de la calidad.
Rioja ha vivido años en los que todo valía, y lamentablemente
igual.
Ahora, se ha tomado una decisión importante con la aplicación
estricta de lo que dice el Reglamento sobre los rendimientos.
Desde 1990 hasta esta última campaña, el rendimiento
medio casi se ha doblado, mientras que las plantaciones han aumentado
por debajo del 25 por ciento. En este contexto se ha tomado el
acuerdo de reducción de la producción por hectárea
que traerá en el 2001 una cosecha, aunque en cantidad
nada desdeñable (sin el excepcional 125 por ciento, se
podría situar sobre los 350 millones de kilos), inferior
a la tendencia de esta campaña (485 millones de kilos)
y, sobre todo, sin problemas de calidad por exceso de productividad.
Rioja está ahora mejor posicionada, con más plantaciones
para hacer frente a un nuevo tirón de la demanda y con
fuertes inversiones hacia los segmentos de más alta calidad.
Sin embargo, la decisión no es la única que están
dispuestos a tomar algunos de los operadores, que desde hace
dos años discuten la revisión del modelo en la
Mesa del Vino de la Consejería de Agricultura.
Sigue--->
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