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Al límite. Rioja ha alcanzado
en la última campaña una cifra récord de
486 millones de kilos de uva. El rendimiento final ha superado
los 9.300 kilos por hectárea y la consecuencia ha sido
una vendimia irregular con problemas de graduación para
una parte de la cosecha y excelente calidad para otra.
Al límite
por José I. Gasco
La última
cosecha del Rioja alcanzará la cifra récord histórica
de 486 millones de kilos de uva, según los primeros datos
provisionales de elaboración que baraja el Consejo Regulador
de la DOC de Rioja. Este volumen de uva, una vez transformado
en vino, alcanzará una cifra cercana a los 350 millones
de litros.
La cosecha, que culminó en las zonas más altas
de la Denominación en los primeros días del pasado
mes de noviembre, llegó hasta los 485,9 millones de kilos,
una cantidad muy superior a la vendimia del pasado año,
cuya producción amparada alcanzó los 301 millones
de kilos, y tras su elaboración arrojó los 216
millones de litros.
Esos casi 486 millones de kilos se reparten entre criadores (242,27
millones), almacenistas (17,79 millones), bodegascooperativas
(174 millones) y cosecheros (51,83 millones). La producción
de los viñedos de la DOC de Rioja ha sido superior incluso
al 125 por ciento de los rendimientos máximos autorizados,
con lo que, aproximadamente, la cifra total la cosecha final
amparable no podrá sobre pasar de los 443 millones de
kilos de uva (máximo posible con todas las cartillas al
125 por ciento).
A lo largo de la vendimia, y como consecuencia del amplio volumen
de la cosecha, algunas bodegascooperativas ya se vieron
obligadas a detener la recolección para instalar nuevos
depósitos en sus instalaciones, ya que varias de ellas
han llegado a duplicar la cosecha respecto al pasado año.
En esta vendimia, la uva ha entrado en bodega "muy sana
y con buenos parámetros de color", según comentó
el jefe de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador
del Rioja, Domingo Rodrigo. La vendimia de 2000, añadió,
se ha caracterizado por su larga duración "y por
un desarrollo lento y selectivo". A ello ha contribuido
la favorable climatología y, sobre todo, el buen estado
sanitario del fruto, la cualidad más destacada de esta
última cosecha y un factor que repercutirá favorablemente
en la calidad de los vinos.
Irregular cosecha.
La cosecha también se ha caracterizado por su irregular
desarrollo, ya que, en ocasiones, tuvo que suspenderse los trabajos
por la heterogeneidad de su maduración. Y es que en una
parte importante de los viñedos riojanos, el proceso de
maduración ha sido muy lento, al verse afectado el viñedo
por los altos rendimientos. Sobre todo, en las viñas jóvenes
situadas en latitudes bajas, estos altos rendimientos son la
causa de graduaciones escasas, que darán lugar a vinos
ligeros y rebajarán la media de grado de la cosecha en
torno a un punto respecto a cosechas normales.
Por el contrario, hay que destacar el hecho de que en los viñedos
viejos y en aquéllos que presentan producciones moderadas,
sobre todo en zonas con latitud por encima de 450 metros, las
uvas ofrecen parámetros de calidad que permiten augurar
unos vinos excelentes, que serán muy aptos para el posterior
envejecimiento.
Las operaciones de venta de uva llevadas a cabo a lo largo de
esta última vendimia han sido escasas; entre las pocas
efectuadas, sobresalen las registradas por las bodegascooperativas
de La Rioja Baja. En concreto, una de ellas vendió 150.000
kilos de uva tinta a 125 pesetas el kilo, y otra comercializó
un millón de kilos de uva tinta a 140 pesetas, así
como otros 250.000 kilos de blanca al precio de 80 pesetas. En
otras ocasiones también se han producido operaciones de
venta sin precio, y en otros casos, a la media de como vendan
algunas bodegas-cooperativas.
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