OPINIÓN
LA INTERPROFESIONAL DEL VINO

Asier Albizu, Viceconsejero de Agricultura del Gobierno Vasco

«Interprofesional 'versus' consenso»

Asier Albizu.

El tiempo suele llevar las aguas a su cauce, pero no deja de ser lamentable para el vino de Rioja comenzar la andadura de su futura Interprofesional basándola en la imposición y alejándola de un mínimo espíritu de consenso. No se puede comprender la prisa con que algunas instancias han marcado este proceso.

Y menos comprensible todavía es la actitud de desprecio de algunos integrantes de la Interprofesional ante situaciones tan trascendentales para el futuro del como la no presencia de los viticultores vascos. ¿Cómo es posible que en lugar de buscar puntos de encuentro con el único sindicato agrario alavés, representante del cien por cien de la superficie de Rioja Alavesa, las organizaciones agrarias se dediquen a repartirse la representación de este sindicato? Lo hacen con descaro e indiferencia, como aves de mal agüero. Si una Interprofesional debe buscar el consenso, el inicio ha sido un ejemplo de todo lo contrario.

Los que se han subido a este carro, algunos a marchas forzadas, van a aprobarlo todo por unanimidad. Eso sí, representará el fracaso más grande de la larga historia de Rioja. Y todo por precipitación y no propiciar un mínimo diálogo. Por si esto fuera poco, los miembros de la Interprofesional, que también se sientan en el Consejo Regulador, defienden posturas contradictorias dependiendo de en qué mesa están. Por un lado, la Interprofesional (órgano privado) nace con vocación de ser el futuro órgano de gestión (Consejo Regulador) de la DOCa.

Por otro lado, esos mismos representantes plantean una enmienda a través del actual Consejo en la que exigen a la futura Ley del Vino del Estado Español que los órganos de gestión no puedan ser privados: absolutamente incongruente. Esta situación se agrava al ir acompañada de las extrañas maniobras que han rodeado el nacimiento de esta Interprofesional. Todo ello induce a pensar que son otros intereses ajenos a los sectoriales los que marcan el proceso. No quiero terminar mi reflexión sin recordar que la aprobación de la Ley del Vino de Madrid ataca frontalmente los intereses de los viticultores de Rioja, provocando confusión en los consumidores y liberalizando el comercio del vino, en claro perjuicio para los de calidad. El entendimiento ante esa situación es una necesidad ineludible que nos debería preocupar a todos, y no sólo a los que estamos en minoría, una minoría no obstante esencial en la Denominación de Origen.

OPINIONES
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