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| Un
tonelero doma la barrica colocada sobre el fuego./ F.
Díaz. |
La
madera. Tratamiento
El
roble se une al vino
El
vino depende de la madera usada en una barrica y de su tostado
Cuando
el tonel está terminado, después del laborioso proceso, acoge
en su interior aquello para lo que fue diseñado: el vino.
Es en ese momento cuando la barrica tiene que superar su mayor
prueba y al éxito de ésta depende en gran medida de las pautas
que marca la materia prima. Para elaborar las duelas que después
conformarán el tonel, el tronco debe convertirse primero en
tablas. En este momento del proceso, el propio roble, su estructura
y su especie, exige un tratamiento concreto que debe respetarse.
Las procedencias más comunes del roble que se utiliza para
la tonelería son Francia, Europa del Este y Norteamérica.
El roble francés y el roble de Europa del Este son quercus
sessilis. En el caso de esta variedad de roble, las tablas
no pueden cortarse sino que se extraen por la técnica del
hendido. Esta forma de obtener las tablas consiste en introducir
una cuña y dejar que la madera rompa por la veta, con lo que
se logra menos cantidad de duelas de cada tronco: sólo las
que marca la propia estructura de la madera. Por eso este
tipo de roble resulta más caro que el procedente de América
del Norte, el quercus alba, que puede serrarse directamente
y permite un aprovechamiento mucho mayor de cada tronco.
Francia
y América
Tradicionalmente,
casi todas las tonelerías y, por extensión, las bodegas se
han movido en el binomio francés-americano, pero el roble
de Europa del Este, algo más económico que el procedente de
Francia, comienza a tomar fuerza.
Y
hasta ahora, los vinos criados en roble del Este han superado
en varias ocasiones la prueba más exigente: la cata. En este
caso, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la tonelería,
serán el tiempo y la experimentación los que decidan cuáles
son las variedades de roble que mejor reaccionan con cada
tipo de vino y si con ellas los bodegueros consiguen los efectos
deseados en el paladar. A pesar de que otros países cuentan
con bosques de roble más o menos extensos, sus variedades
no son las adecuadas para las barricas, sino que se limitan
a la fabricación de muebles. En el caso de España, por ejemplo,
hay masas forestales de este tipo de madera en la cornisa
norte. Sin embargo, los robles españoles son muy duros y de
ramas bajas, por lo que tienen nudos en la madera que estropearían
las duelas.
Café,
avellana, vainilla
Junto
al tipo de madera que se utiliza para fabricar la barrica,
hay otro elemento que debe tenerse en cuenta para lograr un
abrazo perfecto entre el vino y el roble. Para que la mezcla
de taninos sea la adecuada para cada tipo de caldo, el interior
del tonel se tuesta al fuego o en hornos. Del grado de tostado
y de las trasiegas a las que se someta el vino dependerá su
aroma y su sabor. El tostado suele clasificarse en suave o
ligero, medio y fuerte, aunque existen múltiples estados intermedios,
como el medio plus.
De
este tostado de la madera surgen toques de vainilla, cedro,
pan tostado, café, coco, avellana... Estos aromas y sabores
se mezclarán después con las características afrutadas de
la uva. Los taninos amargos de la madera se unirán así a los
dulces del vino creando un resultado distinto según las características
de cada uno. También en esta parte de la elaboración del vino,
tan relacionada con el tonel, los gustos se han ido modificando.
En el caso de los Riojas, antes se apostaba por los sabores
leñosos y muy cercanos a la textura de la madera, debido al
excesivo tiempo de permanencia en la barrica. Después se ha
ido evolucionando a vinos más frescos, en los que la madera
no enmascara al vino ni el sabor afrutado vence a los matices
del roble.
LAS CLAVES DEL ROBLE
Los tipos de madera: Los más utilizados son el «quercus
alba», roble americano, y el «quercus sessilis» procedente
de Francia. Esta última variedad comienza a traerse también
de Europa del Este.
El tostado: Hay muchos grados, aunque suelen centrarse
en el suave, medio y fuerte. Cada uno dota al vino de
unas características especiales, aromas y sabores diferentes.
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