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| El
consejero de Agricultura del Gobierno de La Rioja, Javier
Erro./E. del Río |
La clave está en el equilibrio
Entrevista:
E.S.M.
El titular de Agricultura aboga por la gestión como base
para ajustar calidad y precio
- ¿Cúal es la foto fija que puede tomarse ahora
mismo del sector?
Desde el punto de las ideas, se ha dado un avance cualitativo
muy importante propiciado por la trayectoria de la Denominación
en los últimos años, la situación mundial, el estado de la
producción... Esa perspectiva se constata en cuestiones como,
por ejemplo, la planificación respecto a los equilibrios oferta
y demanda o la constitución de una interprofesional. El componente
'gestión' toma un cariz mucho más relevante y eso es clave
para la defensa de los intereses de un modo más organizado.
No cuestiono los avances que se han hecho hasta el momento,
pero sí es cierto que la situación es cambiante y requiere
una adecuación.
¿Cómo
va a repercutir la labor de esa interprofesional?
Sobre todo supondrá la mejora de la gestión, una planificación
de los equilibrios en una búsqueda por minimizar esos picos
que se dan en la oferta y demanda. Eso sí, teniendo siempre
en cuenta que se trata de un producto sujeto a otras contingencias.
Hemos asistido a muchos ciclos, pero uno último especialmente
significativo donde unos precios muy altos han generado caídas
muy fuertes. Ahora nos encontramos con precios mucho más razonables
para ambas partes, de forma que lo interesante es dar con
esa continuidad ajustando producción y comercialización. Otro
elemento determinante ahí es la promoción en tanto que la
globalización de los mercados exige una imagen permanente
del Rioja en el exterior y una posición más importante en
cuanto a nuestras ventas.
¿Cómo
valora la Ley del Vino finalmente? ¿Mantendrá el Rioja su
estatus dentro de este marco?
El Rioja podrá seguir defendiendo sus intereses porque se
mantiene la habitualidad de los controles de esa gestión de
la calidad de los elementos que son determinantes para sacar
el producto al consumidor. En ese aspecto la Ley nos va a
afectar mucho menos que a otras regiones más incipientes en
la carrera por la calidad y la comercialización. No va a ser
tan decisiva para nuestro desarrollo porque ya está muy configurado.
Nuestras demandas se han recogido, sobre todo, en aspectos
como el control y gestión de la propia denominación o la definición
de los distintos tipos de vinos... Y todo ello sin que existan
agravios con otras regiones y con una homogeneidad en el sentido
de que todos juguemos con las mismas reglas sin diluir las
exigencias de calidad que requieren las Denominaciones de
Origen.
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