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Welles,
gran reserva
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| Un
primer plano de Orson Welles. |
Entre
los datos de lo español destacaba, para Orson Welles, el vino.
No solamente: podríamos sumarle la tauromaquia, el paisaje,
la mesa y la odisea quijotesca. Él mismo fue un Quijote que
intentó durante años de su vida rodar la historia de don Alonso
Quijano entre nosotros, cuando le entraban unos dólares y
podía comprar la película y reclutar a los actores. Welles/Quijote,
emprendedor de proyectos frustrados, fuera de su tiempo y
de la industria.
Un
hidalgo escudero de la cámara en ristre, veguero alzado, voz
curtida en bodega propia. Welles se enredó en sus propios
molinos y acometió sus propios pellejos de vino, como haría
don Alonso. Y ahora recuérdese esta escena, por ejemplo, en
la versión que hizo Rafael Gil de la novela de Cervantes.
Imagen romántica, nocturna y vigorosa.
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