Opinión
RAFAEL DEL REY (Secretario de la Federación del Vino)
Rafael del Rey, Secretario de la Federación Española del Vino (F.E.V.).
Un nuevo espacio de competitividad para el vino

Con este nombre, proponen ahora nuestros vecinos franceses que se modifique su legislación vitivinícola para abrir la actual segmentación europea entre 'vinos de calidad producidos en región determinada' (vcprd) y vinos de mesa. Abrirla para dar cabida a un nuevo tipo de vinos, cuyo objetivo directo sea competir con los avances del 'nuevo mundo', con sus propias armas.

En concreto, se propone, por un lado, agrupar todos los vinos en los que el origen geográfico sea seña de identidad importante ­tanto denominaciones de origen, como los distintos tipos de vinos de la tierra que tienen­ en el grupo de los vcprd. Por otro lado, proponen abrir este 'nuevo espacio de competitividad', con un nuevo tipo de vinos en los que el origen geográfico concreto no sea lo más relevante, sino que se identifiquen por su marca y la variedad con la que están elaborados, pudiendo proceder de cualquier parte de Francia, pero pudiendo también incluir indicaciones importantes como la añada y variedad. Serían los nuevos 'vinos varietales de las tierras de Francia' o 'vinos regionales de Francia', que traducen al francés la ya vieja propuesta de la Federación Española del Vino (FEV) de crear unos 'vinos de la tierra de España'. Preocupados por el importante retroceso de sus ventas de vino en todo el mundo, las autoridades francesas adoptaron dos líneas de trabajo paralelas que han venido a coincidir en este punto. En el año 2001, el ministro de Agricultura encargó a Jacques Berthomeau un primer informe sobre la situación del sector vitivinícola en Francia.

De sus conclusiones, se extrajo la necesidad de formar un grupo más amplio de expertos representantes del sector que, en julio de este año, presentaron su propuesta de cambio estratégico bajo el título de 'Desafío 2010', tras mantener múltiples entrevistas con la práctica totalidad del sector. En paralelo, el Senado de la República Francesa estableció un Grupo de Trabajo para analizar, también, el sector del vino en Francia y, tras decenas de comparecencias y muchos viajes tanto dentro de Francia como al extranjero, sus conclusiones fueron aprobadas por unanimidad de la Comisión de Asuntos Económicos del Senado el martes 9 de julio de este mismo año. Lo sorprendente es que tanto el análisis del propio sector como el de los senadores franceses coincidan en la necesidad de flexibilizar el marco legal de nuestro oferta europea, para poder competir en mayor pie de igualdad con otros productores mundiales que han ganado cuotas muy importantes del mercado en los últimos años. Ambos informes plantean que Europa en general y Francia en particular no deben abandonar las tradiciones que les identifican y, por lo tanto, deben mantener sus vinos con denominación de origen, como muestra de la identidad que una determinada zona geográfica da a unos determinados vinos. Pero ambos proponen que, junto a nuestros vinos más tradicionales, puedan existir otros, más modernos, cuya calidad sea responsabilidad directamente de las empresas que los ofrecen, bajo la identidad de sus marcas, con posibilidad de indicar su añada y su variedad, con los controles que se necesiten para garantizar la veracidad de tales indicaciones y sin necesidad de restringirse a las uvas o mostos de una determinada comarca o región. Vinos que puedan competir por su calidad y no necesariamente por su origen.

 

OPINIÓN
Javier Erro: "La clave está en el equilibrio"
Rafael del Rey: "Un nuevo espacio de competitividad para el vino"
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