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| Juan
Marcos Gutiérrez observa una copa de vino al trasluz.
F. Díaz. |
Maridajes
perfectos
La
sumillería o el arte de armonizar los platos con las bebidas
apropiadas
Textos:
Pablo García Mancha
La
sumillería es el arte de armonizar los platos con las bebidas
apropiadas, fundamentalmente el vino y los espiritosos, pero
también la cerveza, el café, el té e incluso el agua, sin
olvidar el magnífico rito de la elección y el encendido de
los puros. El servicio del vino ha ido evolucionando a lo
largo de la historia hasta convertirse en una profesión tan
exigente como apasionante, ya que requiere una enorme formación
en diversos aspectos.
De
hecho, los sumilleres representan lo más alto del mejor gusto
gastronómico. Y es que el servicio del vino no existía, fue
inventado. Los especialistas dicen que los hombres se pusieron
al servicio del vino antes de servirlo. Como constancia quedan
las imágenes de la Antigüedad, concretamente las celebraciones
báquicas, en las que se puede ver a los diferentes encargados
de servir el vino. Pero la especialización en el servicio
como tal llegará mucho más tarde, cuando se organiza la vida
señorial y luego la cortesana. Sin embargo, desde la Antigüedad
hasta la Alta Edad Media aparece una protoforma de servicio
especializado. Los señores que organizan fiestas en sus castillos.
encargan a sus «viñadores» que sean los encargados de servir
el vino en los banquetes. Más adelante, cuando los monjes
se hacen cargo de los viñedos aparecen los primeros bodegueros
y después los «servidores».
De
hecho, a los ecónomos de las abadías se les llama «cillereros»,
palabra derivada de «cellier» (bodega donde se hace y se conserva
el vino). Pero la palabra somelier parece proceder del latín
«sagmarium», esto es, la persona dedicada a la carga y el
peso. Por extensión se dedicó después a la propia carga y
más adelante a los baúles. Así que el somelier, pasado el
tiempo, era el conductor de los carros que transportaba dichas
cargas.
Al
final, con ella se designaba a la persona «summularius», encargada
de los víveres y del material. En las cortes reales convivían
el Copero Mayor y el sumiller, que era el encargado de poner
la mesa y preparar el servicio. La restauración y la hostelería
crearán poco a poco el servicio del vino. Cuando los primeros
comerciantes abren las primeras tabernas surgen oficios muy
parecidos a los actuales, aunque con otra dimensión, pero
con la virtud de hacer público el cargo de sumiller, antes
reservado a los palacios señoriales, aunque eso sí, con métodos
y maneras muchísimo menos escrupulosas. Los sumilleres se
afirman con los grandes restauradores del siglo XIX, aunque
es en el pasado siglo y en la actualidad cuando recogen todo
el prestigio labrado por sus históricos predecesores de la
antigüedad.
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